Los motores de dos tiempos se valoran por su diseño compacto y su alta relación potencia-peso, lo que los hace ideales para equipos como motosierras, sopladores de hojas y motocicletas pequeñas. Sin embargo, su sistema único de mezcla de aceite y combustible, así como su estructura mecánica más sencilla, requieren un mantenimiento regular y específico para evitar desgaste prematuro y problemas de rendimiento. Para garantizar un funcionamiento fiable de un motor de dos tiempos, es crucial dominar las operaciones de mantenimiento esenciales y disponer de los componentes adecuados. A continuación, se detalla ambos aspectos de forma completa.
Estas operaciones se centran en los sistemas más vulnerables del motor de dos tiempos —combustible, ignición, lubricación, admisión de aire y escape— y deben realizarse de forma rutinaria (según las horas de uso o las recomendaciones del fabricante).
El sistema de combustible (depósito, tubos, carburador y filtro de combustible) es propenso a obstrucciones por residuos de combustible antiguo, lo que puede alterar la mezcla de aceite y combustible y privar al motor de combustible. Los pasos clave son:
Usar la mezcla correcta de aceite y combustible: Sigue siempre la proporción especificada por el motor (generalmente 32:1 o 50:1; consulta el manual del propietario). Usar poco aceite provoca el bloqueo del motor; usar demasiado genera acumulación de carbón.
Drenar y reemplazar el combustible antiguo: El combustible se degrada entre 30 y 60 días, formando barniz que obstruye el carburador. Si el motor no se usará durante más de dos semanas, drena el depósito y el carburador, o agrega un estabilizador de combustible.
Limpiar el filtro de combustible: El filtro de combustible (ubicado en el depósito o en el tubo de combustible) retiene suciedad y residuos. Retíralo cada 50 horas de uso, enjuaga con gasolina limpia (si es reutilizable) o reemplázalo (si es desechable).
Inspeccionar y reparar los tubos de combustible: Revisa si los tubos tienen grietas, dobles o fugas. Reemplaza inmediatamente los tubos que estén quebradizos o dañados —las fugas causan desperdicio de combustible y riesgos de incendio.
El sistema de ignición (bujía de ignición, bobina de ignición y cable de bujía) es responsable de generar la chispa que enciende la mezcla de combustible y aire. Una ignición deficiente provoca dificultades para arrancar y funcionamiento irregular en ralentí. Los pasos esenciales son:
Inspeccionar, limpiar o reemplazar la bujía de ignición: Revisa la bujía cada 25 horas de uso. Retira los depósitos de carbón con un cepillo de alambre; reemplaza la bujía si los electrodos están erosionados, el aislante está roto o hay contaminación por aceite.
Ajustar el entrehierro de la bujía: Usa un calibrador de grosores para establecer el entrehierro según las especificaciones del motor (generalmente 0.028–0.031 pulgadas / 0.7–0.8 mm). Un entrehierro incorrecto debilita la chispa o impide su generación.
Revisar la bobina de ignición y el cable: Inspecciona la bobina de ignición (acoplada al motor) en busca de grietas o corrosión. Asegúrate de que el cable de bujía esté bien conectado tanto a la bobina como a la bujía —conexiones sueltas causan chispas intermitentes.
Una admisión de aire limpia garantiza que el motor reciba suficiente aire para la combustión; un filtro de aire obstruido altera la mezcla de combustible y aire, generando una mezcla rica en combustible. Los pasos de mantenimiento son:
Limpiar o reemplazar el filtro de aire: El filtro de aire (de espuma o papel) evita que la suciedad entre al carburador. Para filtros de espuma: lava con agua tibia y jabón, seca completamente y unge ligeramente con aceite (para retener más residuos) antes de volver a instalar. Para filtros de papel: reemplázalos cuando estén sucios (no se pueden limpiar).
Inspeccionar la carcasa del filtro de aire: Revisa la carcasa (que encierra el filtro) en busca de grietas o huecos. Incluso pequeños orificios permiten el ingreso de aire sin filtrar al motor, lo que provoca obstrucciones en el carburador o daños en el cilindro.
Los motores de dos tiempos dependen de la mezcla de aceite y combustible para la lubricación, por lo que monitorear la lubricación y el estado del motor es fundamental:
Inspeccionar fugas de aceite: Revisa el cárter del motor, las juntas y los sellos de aceite (si corresponde) en busca de fugas. Las fugas reducen la lubricación, causando fricción entre metales y daños en el motor. Reemplaza las juntas o sellos desgastados de inmediato.
Chequear la compresión del motor: Una compresión baja indica anillos de pistón desgastados o un cilindro dañado. Para probarla: retira la bujía, inserta un compresómetro en el orificio de la bujía y tira del cordón de arranque. La mayoría de los motores de dos tiempos requieren 90–150 psi de compresión; si está por debajo de este rango, repara o reconstruye el motor.
Limpiar el sistema de escape: El puerto de escape (por donde salen los gases de escape) puede obstruirse con acumulación de carbón, lo que restringe el flujo de aire y reduce la potencia. Usa un cepillo de alambre o un limpiador de puerto de escape para eliminar los residuos cada 100 horas de uso.
Antes y después de cada uso, realiza estos chequeos rápidos para detectar problemas temprano:
Apretar los elementos sueltos: Las vibraciones del motor pueden aflojar los tornillos (ej: en el carburador, la culata de admisión o las manijas). Usa un juego de llaves de tubo para apretarlos según las especificaciones de torque del fabricante.
Inspeccionar el sistema de arranque: Revisa el cordón de arranque en busca de deshilachaduras o roturas, y asegúrate de que la polea de arranque (dentro de la tapa del motor) se mueva suavemente. Un arranque dañado dificulta el arranque del motor.
Probar el interruptor de apagado: El interruptor de apagado detiene el motor en emergencias —verifica que funcione arrancando el motor y presionando el interruptor; el motor debe apagarse inmediatamente.
Disponer de estos componentes permite completar las tareas de mantenimiento de forma rápida y evitar tiempos de inactividad. Incluyen piezas de repuesto (para componentes desgastados) y artículos auxiliares (para apoyar el mantenimiento).
Estas piezas son propensas al desgaste y deben reemplazarse al primer signo de daño:
Bujías de ignición: Mantén 2–3 bujías de repuesto (que coincidan con el modelo del motor, ej: NGK o Champion) para reemplazar las desgastadas o contaminadas.
Filtros de aire: Almacena filtros de espuma y papel (según el tipo de motor) para reemplazos rápidos. Los filtros de espuma también requieren un frasco pequeño de aceite para filtros de aire.
Filtros de combustible: Los filtros de combustible desechables son económicos —mantén 5–10 en stock para reemplazar los sucios.
Juntas y anillos O: Un juego de juntas (incluyendo juntas de carburador, juntas de culata de admisión y juntas de escape) es esencial. Las juntas antiguas se endurecen y fugan, por lo que deben reemplazarse durante el mantenimiento del carburador o el escape. Los anillos O (para tubos de combustible y componentes del carburador) también deben almacenarse en varios tamaños.
Tubos de combustible: Los tubos de combustible reemplazables (hechos de caucho o plástico resistente) previenen fugas. Elige tubos que coincidan con el diámetro del tubo de combustible del motor (generalmente 1/8–3/16 pulgadas).
Anillos de pistón (para mantenimiento avanzado): Si la compresión es baja, los anillos de pistón (que sellan el pistón al cilindro) pueden necesitar reemplazo. Almacena anillos específicos para el tamaño del cilindro de tu motor.
Estos artículos apoyan las tareas de mantenimiento y garantizan seguridad y precisión:
Aceite para motor de dos tiempos: Usa aceite de alta calidad y sintético para motor de dos tiempos (no aceite para motor de cuatro tiempos) para mezclar con el combustible. Proporciona mejor lubricación y reduce la acumulación de carbón.
Estabilizador de combustible: Un frasco de estabilizador de combustible (ej: STA-BIL) mantiene el combustible fresco hasta 12 meses, evitando la formación de barniz en el carburador.
Spray limpiador de carburador: El limpiador de carburador en aerosol disuelve residuos de combustible y obstrucciones en el carburador, toberas y pasajes.
Recipiente de aire comprimido: Para soplar residuos de los pasajes del carburador, filtros de aire y tubos de combustible —es crucial para una limpieza exhaustiva.
Calibrador de grosores (herramienta de entrehierro): Se usa para ajustar el entrehierro de la bujía y garantizar una ignición adecuada.
Juego de llaves de tubo y destornilladores: Un juego de llaves de tubo métricas y estándar (para tornillos) y destornilladores de punta plana/estrella (para tornillos del carburador y la carcasa del filtro) es imprescindible.
Compresómetro: Un compresómetro portátil revisa la compresión del motor, ayudando a diagnosticar problemas en el pistón o el cilindro.
Equipo de seguridad: Guantes de nitrilo (para proteger las manos del aceite y los productos químicos) y gafas de seguridad (para proteger los ojos de salpicaduras o residuos) son imprescindibles.
Recipiente para piezas: Un recipiente de plástico con divisiones mantiene organizadas las piezas pequeñas (tornillos, toberas, resortes) durante el desmontaje —evita pérdidas.
El mantenimiento de un motor de dos tiempos requiere una combinación de operaciones constantes y específicas, así como los componentes adecuados. Al dominar el mantenimiento del sistema de combustible, ignición y admisión de aire, y disponer de piezas de repuesto esenciales y herramientas, puedes extender la vida útil del motor, garantizar un rendimiento fiable y evitar reparaciones costosas. Siempre consulta el manual del propietario del motor para obtener recomendaciones específicas del modelo —desde proporciones de aceite y combustible hasta especificaciones de torque—, ya que estas varían según el fabricante. Con un cuidado adecuado, un motor de dos tiempos puede servirte durante muchos años.